Origen de la moneda en El Salvador

La Moneda en El Salvador

Del Cacao al Colón

 

El Cacao se adoptó como moneda quizá debido a su relativa escasez o a que con ella se preparaban una bebida considerada digna de los dioses.

En una carta enviada al rey de España en 1576 por el oidor de la Real audiencia de Guatemala, Diego García del Palacio, en relación con las costumbre de los indios izalcos sobre las unidades monetarias, señalaba que el cacao se contaba por xontes, xiquipiles y cargas.

Un xonte equivalía a 400 almendras de cacao.

En la masiva se asevera que 200 almendras de cacao tenían el valor aproximado de un real, por lo que un xonte tendría como valor 2 reales.

La historia numismática salvadoreña en el siglo XIX tuvo como característica principal la escasez y la falsificación de la moneda.

El intercambio comercial entre los indígenas durante el período precolombino se realizaba mediante el trueque de los diferentes productos que tenían a su disposición.  Al avanzar en su civilización y desarrollo, adoptaron como medio de intercambio símbolos tales como pepitas o el polvo de oro, plumas de aves preciosas como el quetzal y, por último, el cacao.

La época colonial

En las cecas (casas de moneda) hispanoamericanas se produjeron dos tipos de monedas: la macuquina y la redonda acordonada.

La primera  – también conocida en Centro América con el nombre de macacos – fue hecha en Guatemala entre 1733 y 1753 y en otros lugares desde fechas anteriores.  Era una moneda primitiva y de forma irregular que por su diseño burdo era fácil de falsificar.  Otro problema era que se prestaban al fraude, ya que la gente les cortaba pedacitos, perjudicando así a los comerciantes y demás usuarios, pues la moneda ya no tenía el mismo valor.  La denominación de los macacos era de ½, 1, 2, 4 y 8 reales.

A partir de 1732, y gracias al uso de maquinaria diseñada para tal efecto, se comenzaron a acuñar las monedas redondas acordonadas.  Estas eran circulares, de mejor diseño y estaban protegidas contra la falsificación con un cordoncillo colocado en el canto mediante una prensa de tornillo, que algunas mujeres indígenas las usaban como alhaja.

En el momento de la independencia se usaba moneda hecha en Guatemala, porque ahí quedaba la Casa Real de la Moneda.  Eso era lo que circulaba en toda Centro América, pero debido al comercio, también tenia vigencia la moneda de México y Perú.

Luego de la independencia, la casa de la moneda de Guatemala detuvo sus labores reanudándolas hasta 1824, ¿la razón?, no tenían fondos para funcionar, pues la mayor parte de estos se habían utilizado para financiar al ejército mexicano que había venido para subyugarnos ante la negativa de anexarnos al imperio de Iturbide.

En 1824, cuando comenzó a producir, lo hizo con una nueva moneda que ya no llevaba los símbolos españoles.  Era la de la Federación Centroamericana, que en el anverso tenia cinco volcanes y un sol naciente, en representación de cada uno de los estados y del nacimiento de la nueva república.  En el reverso tenían una Ceiba que simbolizaba la libertad.  Esta se mantuvo en circulación por varios años.

La denominación era desde ¼ de real (el equivalente a 3 centavos) ½, 1, 2 y 8 reales, todas de plata.  En oro de ½, 1, 2, 4 y 8 escudos.

Antes de la independencia las monedas tenían los mismos valores, lo que variaba era que tenían símbolos españoles.  En el anverso estaba el busto de Fernando VII y en el reverso el escudo de armas español.

El sistema métrico decimal par la moneda fue establecido en El Salvador hasta en 1883, y la moneda que ya circuló con valores desde un centavo hasta un Colón fue hecha desde 1892 en adelante.

Nunca hubo circulante suficiente en Centroamérica para las transacciones comerciales, porque la Casa Real de la Moneda nunca tuvo la capacidad suficiente para acuñar todo lo que necesitaba la región.  Lo que nos llegaba aquí era insuficiente.  Sin embargo, como también entraba moneda de otros lados por el comercio de añil y otros productos, eso ayudaba un poco a resolver las necesidades de circulante.

Cuando se dio la independencia se continuó en lo mismo. La ceca de Guatemala paró, y quedamos con lo que circulaba dentro del territorio y lo que entraba por el comercio del bálsamo, añil y otros productos.  Entonces, no hubo en realidad una crisis, sino una agudización, situación que siempre se había tenido. 

En la época colonial las monedas  eran iguales para toda América (reales y escudos), pero tenían detalles mínimos para diferenciar unas de otras, como el lugar y las iniciales del los ensayadores de las casas de moneda.  Estos últimos eran los que hacían un análisis del oro o plata usado para la acuñación, y certificaban que tuvieran cierta pureza mínima, por eso sus iniciales quedaban impresas en las monedas.  Con esos elementos se podía determinar su origen.

Tiempo después, cuando El Salvador estaba en guerra contra la Federación (1828), se acuñaron monedas propias en San Salvador, que se encontraba sitiado por los ejércitos de Guatemala y de la Federación.

En ese momento, como no se tenía dinero ni para pagar a los soldados, los guatemaltecos no nos darían dinero porque estábamos en guerra contra ellos, la Asamblea salvadoreña decidió tomar prestadas las joyas y las alhajas de las iglesias, se fundió esa plata y se hizo la primera moneda provisional salvadoreña.

A través de los años con el paso del tiempo, la moneda ha cambiado de nombre, de diseño y hasta de material con que esta hecha.

Los comerciantes utilizaban balanzas para comprobar el peso de una moneda y determinar su valor exacto.

Durante la guerra contra la Federación, cuando San Salvador estaba sitiado, se acuñaron monedas de plata de un cuartillo, 2 y 4 reales.

En nuestra región, las monedas siempre fueron de plata y oro.  En otros lugares se uso el cobre.

En 1892 se llamo Colón, pero siempre hubo reales.  A los 8 reales se les llamó peso.

Numismática Salvadoreña
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 El Salvador tiene amplia historia en lo que a comercio se refiere, mencionándose como una forma de intercambio de productos el “trueque”, mecanismo mediante el cual las personas entregaban parte de su cosecha a cambio de productos que otros poseían y que generalmente eran para consumo.

 

Durante la época de nuestros nativos se pensaba que el chocolate era la “bebida de los dioses”, razón por la cual comenzó a utilizarse ya como tipo de moneda el cacao, la cual poseía un enorme valor y sustituyó al trueque. El uso del cacao como valor de cambio se remonta al auge de la civilización Maya, cuando la unidad monetaria era el Xontle, compuesta por cuatrocientas almendras de cacao. La llegada de los conquistadores supuso la introducción de la moneda española, el Real. Pese al cambio, el cacao se siguió utilizando a razón de ciento sesenta almendras por un Real.

 

 

La historia nos habla de la existencia de otras monedas, entre ellas algunas de forma no definida, generalmente de plata, que podían cortarse en piezas utilizadas para la compra, en otros países fueron conocidas como “el macaco”, en nuestro país se hablaba de las “bambas”; también se comenta sobre las “fichas de finca”, monedas de plata a las que se les grababa el nombre de la finca y con ella se les pagaba a los trabajadores de la misma.

 

Se dice que la primera moneda nacional fueron los“reales” y los “escudos”, monedas de plata que tenían grabadas las letras R y E respectivamente; fue en 1883, bajo la presidencia del doctor Rafael Zaldívar, que se decretó la Primera Ley Monetaria, adoptándose el “Peso” como unidad monetaria, descartándose el sistema español de división en 8 reales. La nueva ley ocupó como base el sistema métrico decimal, donde el peso equivalía a10 reales.

 

 

Bajo la presidencia de Carloz Ezeta, se inauguró la Casa de la Moneda el 28 de agosto de 1892; el 1 de octubre del mismo año, como homenaje a Cristóbal Colón en el IV Centenario del Descubrimiento de América, la Asamblea Legislativa reformó la ley monetaria y cambió el nombre a “Colón”. El cambio con respecto al dólar estadounidense en ese momento era de 2 colones por un dólar. Curiosamente, las primeras monedas oficiales de El Salvador no cumplían con los requisitos y diseños de la ley de 1883. Estas fueron acuñadas en denominaciones de 1 y 3 centavos fechadas 1889 en Birmingham, con la efigie del General Francisco Morazán al frente y el valor en guirnalda al reverso. Sin embargo, y aún más curioso, estos diseños son los que prevalecieron hasta que la moneda desapareció.

 

 

El 19 de junio de 1934, la Asamblea Legislativa aprobó la ley de creación del Banco Central de Reserva de El Salvador, institución que el 31 de agosto de 1934 puso en circulación la primera familia de billetes en la historia salvadoreña. Fueron emitidos de uno, cinco, diez, veinticinco y cien colones; añadiéndose en 1955 la denominación de dos colones y el de cincuenta colones en 1979. Las monedas emitidas en la primera familia fueron de uno, dos,tres, cinco, diez, veinticinco (conocida popularmente como “peseta”) y cincuenta centavos (“tostón”); agregándose luego la moneda de un colón (“suegra”). Al igual que con los billetes, algunas denominaciones fueron desapareciendo con el tiempo y, las que quedaron, fueron siendo modificadas en su diseño y en su tamaño. El Banco Central de Reserva emitió una segunda familia de billetes, introduciendo la denominación de doscientos colones en 1997 y cincuenta colones en 1995.

 

 

Las monedas de El Salvador cambiaron nuevamente sus diseños y contenidos a partir de 1915, en ese año las monedas fueron hechas de níquel en las denominaciones de uno, tres y cinco centavos, portando el busto del General Francisco Morazán, similar a la de 1889. En 1921 se introdujo la moneda de 10 centavos bajo los mismos diseños. El busto del General Francisco Morazán se mantuvo en todas las acuñaciones de uno, dos, tres, cinco y diez centavos realizadas durante el siglo XX y en la de 25 centavos en plata de los años 1943 y 1944.

 

En 1953 se introdujo un nuevo diseño en las denominaciones de 25 y 50 centavos, estas mostraban la imagen del presbítero José Matías Delgado y el valor en guirnalda al reverso. Acuñadas originalmente en Plata, fueron reeditadas en los años 70’s y 80’s en níquel.

 

 

El Primero de Enero de 2001 bajo la Presidencia de Francisco Flores, en El Salvador entró en vigencia la “Ley de Integración Monetaria”, la cual estableció la libre circulación del dólar, moneda de los Estados Unidos de América, a un cambio fijo de 8.75 colones salvadoreños por dólar; al mismo tiempo, despojó al país de una política monetaria, ya que ahora se depende de lo que suceda en los Estados Unidos; estableció que el Banco Central de Reserva ya no emitiría más billetes o monedas en colones o fracciones de colón y, paulatinamente, los colones serían recogidos por los bancos locales y serían cambiados por dólares americanos. Aunque la ley también contemplaba que ambas monedas podían circular libremente (bimonetarismo), esto no fue cumplido por el gobierno de entonces, los colones poco a poco dejaron de circular y el dólar se convirtió en la nueva moneda de El Salvador.

 

Ante la urgencia de las autoridades por aprobar la Ley de Integración Monetaria y su rápida entrada en vigencia, muchos sectores de la población fueron tomados por sorpresa; incluso, el mismo Banco Central de Reserva, el cual tenía prevista la entrada en circulación de dos nuevas denominaciones de Colón: el billete de 500 colones y la moneda de cinco colones, vealos en nuestra página en 

 

El Billete de 500 colones se encuentra en impresiones proof y en impresiones listas para circular. Su diseño, similar al de la última familia, muestra el sitio arqueológico de Joya de Cerén. Nunca entró en circulación y se afirma que todos los billetes de esa denominación fueron incinerados, a excepción de algunos pocos que andan en manos de vendedores informales o coleccionistas locales.

 

La moneda de 5 colones está acuñada en níquel, con el centro dorado – se supone bimetálica – y con un gran parecido a la emisión conmemorativa del V Centenario del descubrimiento de América hecha en 1992. Del mismo tamaño que una moneda de un colón, está provista de un borde especial para que las personas ciegas puedan reconocerlas. Lleva por fecha el año de 1997. De esta moneda se conocen unos pocos ejemplares en manos de coleccionistas locales y se afirma que las monedas que estaban listas para circular fueron fundidas; así también hay pocos ejemplares de la moneda de 150 colones que conmemoraba los acuerdos de paz.

 

 

 

Al momento contamos como moneda con el dólar de los Estados Unidos, todavía existen dificultades con su uso, pues aun en centros comerciales de prestigio es difícil comprar con las denominaciones de 50 y 100 dólares, siendo aceptados los de 20 y denominaciones menores; las monedas utilizadas llegan hasta 25 centavos de dólar.

 

Parte de nuestra historia, de nuestra moneda que nos identificaba como salvadoreños y hoy solo nos quedan de recuerdo monedas que podemos tener solo como colección.

 

 
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